lunes, 1 de agosto de 2011

EL BATLLISMO

Entre 1904 y 1929, en nuestro país, se desarrolló la etapa que conocemos como batllista.

José Batlle y Ordóñez, político y periodista fundador del diario "El Día" fue presidente en dos períodos (1903-1907 y 1911- 1915) y tuvo una gran influencia en el desarrollo político, económico social del Uruguay.

El pensamiento Batllista
Batlle creía que la población debía participar en el gobierno a través de la ampliación del conjunto de pobladores que tuvieran derechos y deberes ciudadanos. En nuestra primera Constitución, la sancionada en 1830, solamente podían votar los varones que supieran leer y escribir y que tuvieran una determinada cantidad de dinero; con estas condiciones la gran mayoría de la población, incluidas las mujeres, no votaba.Por eso Batlle impulsó, junto a políticos de otros partidos como Martín C. Martínez del Partido Nacional, una reforma constitucional que dio como resultado la Constitución de 1917 en la cual se generalizaba el derecho al voto secreto a los varones mayores de 18 años, sin importar su condición social.
En la constitución se preveía la posibilidad de que, por ley, se le concediera el voto a la mujer, cosa que sucedió recién en 1932.
Batlle y Ordóñez pensaba que la lucha entre ricos y pobres, entre empresarios y trabajadores podía ser resuelta con la intervención del gobierno entre las partes opuestas. Creía que el Estado podía implantar la justicia social disminuyendo las diferencias entre los privilegiados y los no privilegiados.
La mejora en las condiciones de la ciudadanía y su mayor participación en la política se haría a través de la extensión de la educación; él estaba convencido de que la educación permitiría las mejoras de las condiciones generales del país igualando a las personas que provenían de diferentes sectores sociales.

La secularización
Esta palabra se refiere al proceso de separación de la Iglesia con respecto al Estado. En el siglo anterior (siglo XIX) la Iglesia controlaba los registros de nacimientos, casamientos y defunciones, pero de a poco, el Estado, al concentrar cada vez más poder, empezó a cumplir esas funciones.
El gobierno de Batlle se caracterizó por quitar a la Iglesia espacios de poder. Así sucedió con la aprobación de la ley de divorcio, en 1907, que provocó un gran escándalo en la iglesia y en gran parte de la sociedad uruguaya.
Del mismo modo en 1909 se prohibió la enseñanza religiosa en las escuelas públicas (que desde Varela hasta entonces había sido optativa) y en la reforma constitucional de  1917 se estableció la definitiva separación de la Iglesia y el Estado, que antes se definía como católica.

Características generales de la Constitución de 1917
·     Separación de la Iglesia y del Estado.
·     Sufragio universal masculino para los mayores de 18 años.
·     Posibilidad por ley del voto femenino.
·     Poder ejecutivo se integraba con el Presidente, el Consejo Nacional de Administración que tenía funciones de asesoramiento al presidente y los ministros.
·     Poder Legislativo integrado por Senadores y Diputados.
·     Poder Judicial integrado por  Alta Corte de Justicia, Tribunales y jueces.


Actividad
Averigua cómo se recuerda en la actualidad la figura de José Batlle y Ordoñez.
Pregunta a alguna persona mayor si recuerda el diario "El día", sus características y su suplemento dominical.





LOS ASPECTOS SOCIALES DEL PERÍODO BATLLISTA


Conflictos sociales y sindicalismo

En nuestro país aparecieron los primeros movimientos sindicales en las últimas décadas del siglo XIX, como una de las consecuencias de la llegada de inmigrantes europeos que habían participado del movimiento obrero en sus países de origen. El sindicalismo es la forma de organización propia       de los trabajadores que constituyen asociaciones de obreros que se reúnen para promover y defender sus intereses.     
En 1905 se fundó la Federación Obrera Regional y posteriormente se conformó la Unión General de Trabajadores. Paralelamente se formaron los primeros partidos políticos que respondían a la clase trabajadora. 
Entre la primera y la segunda presidencia de José Batlle y Ordóñez se agudizaron los conflictos entre trabajadores y patrones. En 1911 hubo cerca de 20 mil obreros en conflicto sobre un total de 40 mil, pero en 1914, con las leyes sociales que el gobierno implementó, el número de trabajadores afectado por los conflictos disminuyó a 1300.      

La situación de los trabajadores 
Por aquellos años se denunció la situación de los niños trabajadores de las fábricas de vidrio:     
"Falanges de niños de aspecto triste y enfermizo, vestidos pobremente, descalzos, trabajando jornadas de ocho horas, soportando una temperatura media de 50 grados, acarreando las piezas elaboradas o cerrando y abriendo los pesados moldes en un ir y venir fantástico, tiznados y  jadeantes (...) y ya tarde, cuando termina la jornada, al sonar la bocina, salir extenuados, traspasadas sus ropas de sudor, después de haber realizado una jornada que a los mismos adultos fatiga enormemente; y todo ello para ganar 20 ó 30 centésimos a los sumo".     
Un diputado de la época, Emilio Frugoni, fundador del Partido Socialista, también denunciaba    otras situaciones similares: había una fábrica textil donde había niñas de 10 años trabajando 10 horas diarias por 15 centésimos y muchachos de 15 a 18 años ganaban 40 centésimos por el mismo trabajo.       
Los horarios eran muy largos, había jornadas de 15 horas y los panaderos, por ejemplo, trabajaban de 18 a 19 horas diarias. En medio de estas situaciones insostenibles, los trabajadores comenzaron una ardua lucha por mejorar sus condiciones de vida y el gobierno presentó proyectos     de ley encaminados a garantizar ciertos derechos básicos.      

Las leyes sociales 
La ley de 8 horas
En 1911, Batlle, asumida su segunda presidencia, presentó un proyecto de ley en el cual se  reducía la jornada laboral a 8 horas, se prohibía el trabajo a menores de 13 años, se establecían jornadas cortas para los menores de 19 años, se le otorgarían 40 días de descanso a las mujeres embarazadas y, para todos, un día de descanso por semana.
En 1918 se estableció la ley de la silla para que las empleadas, en lo posible, trabajaran sentadas. 
Por otro lado, la situación de los peones rurales era extremadamente irregular; para tratar de revertirla, en 1923 se fijó en 1923 en 20 pesos semanales el salario mínimo de un trabajador rural. 

La ley de indemnización por despido y de prevención de accidentes de trabajo    
En 1914, año en que aumentaron los despidos, sobre todo a nivel del comercio por las inseguridades que trajo el estallido de la Primera Guerra Mundial, el gobierno tuvo que instrumentar una ley para protección de esos empleados que consistía en abonarles un mes de sueldo cada dos años de trabajo, así como la obligación de que el patrón les avisara de su despido con dos meses de antelación.
Otro de los problemas laborales es el que tiene que ver con el riesgo de la integridad física de los trabajadores. Según los datos de aquella época los empleos más peligrosos eran en la construcción, en la herrería, en la carpintería, en los aserraderos y en las barracas. De allí que ser impulsara una ley de prevención de accidentes, por la cual las industrias estaban obligadas a reducir los riesgos.
En 1920 se aprobó esta ley junto con la obligación del pago de indemnizaciones por accidentes.

La ley sobre pensiones a la vejez
Se calcula que hacia 1908 existían 10 mil personas extremadamente pobres, muchas de ellas, mayores de 65 años.
Para ellos, el gobierno propuso una pensión de 8 pesos mensuales a partir del aporte de 20 centésimos por cada trabajador mayor de 20 años.
Hubo una fuerte crítica a esta posible medida puesto que se decía que no merecía lo mismo un obrero que un "haragán", así que este proyecto, con algunas modificaciones, recién pudo ser aprobado en 1919.

La extensión de la enseñanza gratuita
La educación primaria en nuestro país era gratuita y universal desde los tiempos de José Pedro Vareta, pero no sucedía lo mismo con la educación secundaria y universitaria.
En esta etapa de cambios, el gobierno pensó que era apropiado extender el acceso al liceo porque los nuevos tiempos requerían mayor preparación por parte de los ciudadanos para conseguir un trabajo.
Otro asunto que interesaba era el de lograr la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, eso nunca se iba a conseguir si las mujeres no podían estudiar en Secundaria y en la Universidad. Por un tema de prejuicios sociales, muchas familias no deseaban que sus hijas fueran a instituciones mixtas (de varones y mujeres) así que, atendiendo a esa realidad, se fundó la Sección Femenina de Secundaria.
También se pensó en crear liceos en el interior del país y en 1915 comenzaron a fundarse los Primeros liceos departamentales: los dos primeros fueron los de Paysandú y Salto.

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