martes, 11 de octubre de 2011

El sitio de Montevideo

Después de comunicar el triunfo de Las Piedras a la Junta de Buenos Aires, Artigas, lleno de alegría, se prepara a cumplir la última etapa de la lucha: vencer la resistencia de Montevideo, donde se han encerrado los españoles protegidos por las murallas y el mar.
Los patriotas avanzan y acampan en el Cerrito. Allí se aprontan para el asalto final a la ciudad.
Artigas se imagina que en unos pocos días la Banda Oriental estaría en paz y todos los orientales uinidos. Pero se equivocaba cuando pensaba y escribía eso. Todavía la lucha iba a durar mucho tiempo.
A él mismo lo esperan grandes fatigas, dolores, dudas. Hace pocos días los españoles le propusieron que abandonara a los patriotas a cambio de ventajas personales que ellos le ofrecían.
-Me hacen ustedes un insulto- tuvo que contestarles Artigas.
Ahora espera la orden de atacar la ciudad, orden que debe llegar de la Junta de Buenos Aires. No llega aún.
Y él se pregunta: -¿Cómo no comprende la Junta de Buenos Aires que éste es el momento adecuado para asaltar las murallas de Montevideo, porque sus pobladores están descontentos entre el hambre y las enfermedades?
¿Por qué demora tanto en llegar la orden de ataque?
Se lo ha preguntado a Rondeau, que tiene el mando general del ejército sitiador. Pero Rondeau no responde.
Sin embargo, este hecho tiene una explicación.
Elío, el español que ahora tiene el título de Virrey, está usando en este momento hábiles recursos: mientras espera que lleguen nuevas tropas españolas a auxiliarlo, busca el apoyo del ejército portugués para que invada desde el norte a apoyarlo.
La Junta de Buenos Aires, por otra parte, ha recibido la mala noticia de la derrota de otras de sus fuerzas, en el Alto Perú.
Y a fines del mes de julio ya se sabe que los portugueses han invadido el territorio oriental.
Por todo esto, las autoridades de Buenos Aires están dispuestas a entrar en tratativas con Elío.
Artigas no se conforma, habla con Barreiro, discute con Rondeau, entera a los vecinos, alerta a la tropa: quieren decidir entre porteños y españoles el futuro de nosotros, los orientales.1
Artigas tiene en sus manos la "Gaceta de Montevideo". Allí se comentan las condiciones que ponen los españoles para el trato: se suspenderá la lucha y quedará la Banda Oriental bajo el gobierno de Elío.
Artigas no se convence de que esas condiciones puedan ser aceptadas por la Junta.

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